Angie Ferrazzini, creadora de Sabe la tierra

Un café con. Creó Sabe la Tierra, un mercado sustentable de alimentos que cada vez reúne más gente en San Fernando y otros barrios. La anécdota resume el concepto aunque, en este caso, resumir puede resultar contradictorio. “Mi nombre es María Angeles Ferrazzini y cuando llegué a estudiar –de Necochea, donde vivió hasta los 18 años–, nadie podía creer que no tuviera un nombre más corto y me bautizaron Angie. Tuve que cambiar mi nombre por los tiempos de la Ciudad”, grafica.


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Angie Ferrazzini, creadora de Sabe la tierra (Click en la foto)
8/6/15

Fue periodista, trabajó en comunicación y cuando nacieron sus hijos sintió la necesidad de moverse, en todo sentido. De esa búsqueda nació Sabe la Tierra, un mercado de productores que fomenta el consumo sustentable y el desarrollo local, con sedes en San Fernando, Vicente López, Pilar (semanales) y Belgrano (quincenal).

Entre 2000 y 2001 se dio cuenta de que en los próximos años el tema sería la comida. “Viajaba por el país viendo el trabajo de pequeños productores en el mismo momento que empezaba a emerger lo que tenía que ver con el diseño independiente. Organizamos una feria con una amiga y cuando terminó tuve la sensación de que se venía un momento gourmet, de búsqueda de sabores, que eso que estaba plasmado en el diseño iba a ir para el lado de la comida”, avanza. Empezó a investigar con el foco puesto en lo saludable.

¿Acá no había nada?

Estaba la Expo Gourmet, la Feria del Sol en el Palais de Glace, arrancaba Caminos y Sabores. Pero yo quería un mercado como los que había recorrido en Brasil o Europa, volver a lo callejero, acercar esos productos a la gente en un ámbito más amigable, de consumo cotidiano. Ahí nomás nacieron Bonpland o el Galpón de Chacarita.

Se juntaban dos necesidades: la calle y la búsqueda de lo sano.

Otra de las cosas que pasaban fue que después de la debacle de 2001 mucha gente se tuvo que reinventar y, sobre todo en Buenos Aires, había que descubrir en qué se podía emprender. Junto al diseño independiente surgen proyectos de emprendedorismo relacionados con alimentos.

Cuando se mudó al Bajo San Isidro llevaba cinco años de pensamientos e investigación alrededor del tema. “Venía de trabajar en comunicación para grandes eventos, estaba embarazada de mi segundo hijo y con una bebita de un año y medio y decidí empezar por algo más acotado, en mi barrio. La primera vez de Sabe la Tierra fue en 2009, con 16 productores en el jardín de adelante de mi casa. La cocina era un bar saludable y en el patio de atrás teníamos talleres de huerta, de reciclado y otras actividades. Así hice tres ediciones y después empezamos a participar en otras ferias grandes mientras tramitaba la habilitación para el mercado. En el medio armé una red de consumidores, también desde mi casa, que duró un año”, sigue.

Un espacio de intercambio que iba más allá de los alimentos...

No estaba en los planes pero una vecina empezó a preguntar, los productores necesitaban vender y fue unir las dos necesidades. Hoy tenemos una red de más de 200 pequeños productores, en cada mercado tratamos de que la mayoría sea residente de la zona (se puede consultar la agenda y las direcciones en www.sabelatierra.com o en Facebook).

¿Qué se produce , por ejemplo, en un lugar como Vicente López?

Hay mucho elaborador: cerveza artesanal, panificados, conservas, dulces, tortas para veganos y celíacos, entre otros productos. Verduras y demás tal vez son residentes que producen en Hurlingham, Escobar, los de San Fernando en la zona de islas.

Además de las actividades culturales hay diseño, cosmética natural y detergentes biodegradables. En cada encuentro dictan talleres de huertas urbanas, entregan semillas y promueven a otras organizaciones que trabajan por la sustentabilidad. “La gente está ávida de espacios donde compartir, vecinos que están solos y aprovechan para juntarse. Es un proyecto de impacto social, medioambiental y económico. Se trata de generar conciencia para un cambio de hábitos y modificar el circuito de compra para que puedan cambiar los circuitos de producción”, avanza.

El año pasado se sumó a la Red Internacional Ashoka, que promueve el emprendedorismo social en el mundo. ¿Cómo se imagina a futuro? “Creando más mercados, más concientización hacia el productor para que se conviertan en productores orgánicos o agroecológicos. Y la idea es que en algún momento Sabe la Tierra tenga sus propias tiendas”, cierra.






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