Más de 700 mil autos no tienen donde estacionar.

BARRIO.
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Avanza la licitación para cobrar estacionamiento en media ciudad. De los casi tres millones de autos que circulan por día, unos 700.000 no tienen donde estacionar por el cierre de garajes y los 117 km que restaron las bicisendas. Por Néstor Rivas y Franco Spinetta.
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3/4/14

La escena se repite y abarca prácticamente toda la ciudad, incluidos barrios que hasta hace poco se consideraban apacibles y residenciales. Cuadras saturadas de autos, poco o ningún espacio para estacionar, garajes con pre­cios astronómicos y el antipático cartelito “completo”. En sintonía, conductores rabiosos que giran y giran con las balizas centelleando mientras esperan que se abra un milagroso hueco. Una postal co­tidiana que colabora activamente al malhumor social.

En Buenos Aires ya hay un au­tomóvil cada dos personas, un índice similar a los países desa­rrollados. En los últimos años, el parque automotor radicado en la ciudad aumentó un 35% hasta al­canzar el millón y medio de vehí­culos. Sólo en 2013 se sumaron 163.556. Pero el espacio de esta­cionamiento también es disputa­do por el 1,3 millón de vehículos que cruza la avenida General Paz diariamente.

En paralelo al crecimiento del parque automotor, los espacios disponibles para dejar el auto re­corrieron el camino inverso por el cierre de numerosas playas de es­tacionamiento. Según el Ministerio de Desarrollo Urbano, existen sólo 1,2 millón de plazas disponibles para un enjambre automotor que durante un día laborable puede ro­zar los tres millones de autos.

En la calle hay 334 mil es­pacios que hoy se ven compro­metidos por la extensión de las ciclovías, que ya alcanzan 117 kiló­metros, sobre las cuales está pro­hibido estacionar. Es verdad que 117.463 garajes privados, ubica­dos generalmente en el subsue­lo de los edificios, absorben una gran parte de la demanda.

Pero los comerciales están en vías de extinción: según la Cáma­ra de Estacionamientos y Garajes, en los últimos 10 años cerraron 1.200 garajes y hoy quedan ape­nas 2.778. La explicación es sen­cilla: es más redituable vender un terreno apto para construir una torre que usarlo como cochera.

Cuando los conductores pier­den la paciencia y terminan es­tacionando en cualquier lado y mal, alimentan la voracidad de las grúas que pululan buscando in­fractores. Para recuperar su ve­hículo, el propietario tendrá que pagar $350. Y las cosas prometen complicarse cuando se implemen­te un sistema de estacionamiento medido en el 45 por ciento de las calles porteñas

Un mundo de parquímetros

Si, como dice el tango, las ca­llecitas de Buenos Aires tienen ese no sé qué, hay que agregar que la mitad de ellas tendrán además parquímetros. En su última y ma­ratónica sesión de 2013, la Legis­latura aprobó los pliegos de lici­tación que pondrá en marcha la ampliación del estacionamiento medido a nuevos barrios de la ca­pital y renovarán la concesión del servicio de acarreo, identificado con las temidas grúas.

La iniciativa corresponde al oficialismo, que lanzó el proyecto bastante tiempo atrás, pero debió negociar el apoyo de la oposición para lograr su aprobación. De acuerdo con los plazos estableci­dos por ley, la implementación del nuevo régimen no debería demo­rar más de un año. Sin embargo, las prórrogas de los plazos estipu­lados han sido la norma. Por caso, las empresas que actualmente prestan el servicio de acarreo lle­van operando nada menos que 13 años con los contratos vencidos. Servicio de Estacionamiento Con­trolado (SEC) y Servicio de Tránsi­to Ordenado (STO), de ellas se tra­ta, ganaron la licitación en 1991, durante la intendencia de Carlos Grosso, originalmente por un pla­zo de diez años. ¿Cumplirán las bodas de plata remolcando in­fractores?

Tu barrio tu multa

El texto finalmente aprobado, dijimos, difiere en varios aspectos respecto del proyecto original. El legislador Claudio Palmeyro, del bloque Sindical Peronista, preside la Comisión de Transporte y Tránsi­to. Él fue quien encabezó las nego­ciaciones que volcaron el apoyo al proyecto de buena parte del blo­que del Frente para la Victoria.

“Conseguimos meter varios cambios –explica–. Por ejemplo, eliminamos la posibilidad de un re­greso del cepo; también, que se re­dujera el área de implementación del estacionamiento medido y que los residentes no paguen el esta­cionamiento en los alrededores de sus domicilios. Y, algo funda­mental, ya no serán las empresas las que recauden sino la Ciudad, que ahora va a poder determinar las políticas de ordenamiento del tránsito.” La ley además estipula que el 16 por ciento de los resulta­dos económicos del nuevo sistema se destine a la ampliación de la red de subterráneos.

La nueva modalidad establece que la ciudad se dividirá en cinco áreas en las cuales una empresa diferente estará a cargo del sis­tema, mientras el proyecto origi­ nal preveía siete zonas y que las empresas pudieran operar hasta dos concesiones. Los límites de las áreas coincidirán aproximadamente con los de las comunas.

Con los cambios introducidos en la discusión del proyecto, quedaron afuera del sistema tarifado los barrios de Villa Soldati, Versalles, Villa Pueyrredón, Coghlan, Mataderos, Villa Lugano, La Boca, Nueva Pompeya, Parque Patricios, Liniers, Monte Castro, Villa Devoto y Núñez. En cambio, los parquímetros debutarán en las calles de Almagro, Villa Crespo, Colegiales, Caballito, Palermo, Chacarita, Villa Ortúzar, San Cristóbal, Boedo y Constitución, entre otros. Habrá distintos tipos de tarifa: sencilla, que será igual para todos los horarios; la progresiva –dividida en tipos 1 y 2, de acuerdo con la zona–, que aumentará progresivamente con el correr de las horas de estacionamiento, y la llamada

tarifa especial, que será de valor único y se aplicará en caso de eventos de concurrencia masiva. “El sentido de la tarifa progresiva es favorecer la rotación; por ejemplo, en las zonas comerciales”, explica Palmeyro.

Los residentes no pagarán las tarifas sencilla, especial y progresiva 2 en un radio de dos cuadras de su domicilio y tendrán un descuento en la tarifa progresiva 1, destinada a las zonas más críticas. Se estima que aproximadamente el 80 por ciento de los que viven en las áreas donde se implementará el estacionamiento medido estarán exentos, aunque

solamente se podrá registrar un automóvil por domicilio.

“Todo esto debe servir para crear un mayor ordenamiento del tránsito y para desalentar el uso de automóviles particulares para trasladarse al área central. El control del estacionamiento indebido debe servir para mejorar la fluidez”, sostiene el legislador.

“Lo que tenemos ahora es una herramienta que puede ser muy útil si el Gobierno no lo toma meramente como una cuestión recaudatoria. Hasta ahora, se llevó adelante una política muy contradictoria.

Se supone que hay que desalentar que la gente viaje en auto al centro y se habilitan garajes debajo de la 9 de Julio. Lo mismo ocurre con las autopistas: las callecitas no aguantan ese flujo de vehículos, no es un concepto adecuado para Buenos Aires, quedó desactualizado frente al crecimiento del parque automotor”.

Se calcula que por la Ciudad transitan más de dos millones de automóviles por día.

Licitación pendiente

Actualmente, se está desarrollando el concurso para seleccionar el software informático que se utilizará, que será el mismo en todas las zonas. Esto puede significar la desaparición de los parquímetros tal cual los conocemos. El objetivo es que el conductor pueda consultar, pagar y controlar on line todo lo relacionado con el estacionamiento de su vehículo. Re­cién cuando se determine la nue­va tecnología que se aplicará, se procederá a la licitación de las zonas. Sin embargo, el gobierno porteño, a través del Boletín Ofi­cial, convocó el miércoles 26 al proceso de licitación para com­prar 2.000 ticketeadoras. Tampo­co están determinados los mon­tos de las tarifas, que actualmente se encuentran entre $1,4 y $3 la estadía mínima.

Entre otros requisitos, las em­presas deberán aportar las grúas renovadas –equipadas con cáma­ra, GPS y registro de la velocidad– y hacerse cargo del mantenimien­to de los espacios tarifados y de las playas de acarreo, de las que habrá una por zona. El Poder Eje­cutivo tiene plazo hasta fines de mayo para lanzar el llamado. El nuevo sistema podría entrar en vi­gor hacia fines de año o comien­zos de 2015.

La renovación de las con­cesiones probablemente sea el aspecto más novedoso que in­troduce la nueva ley. Como se­ñalamos antes, las empresas STO y SEC explotan el servicio des­de hace más de una dé­cada y son muy cuestio­nadas. Durante muchos años, pagaron un ca­non simbólico de apenas $1.000 mensuales. Hace poco, tuvieron un reajuste que lo ele­vó a $20.000 por mes, pero si­gue siendo una cifra poco me­nos que ridícula: se estima que levantan un auto cada cuatro minutos. Además de la multa correspondiente, los automovi­listas deben abonar a estas em­presas $350 por el acarreo, más un plus si demora más de doce horas en retirarlo de las playas de estacionamiento. Como co­bran por “productividad”, a am­bas empresas se les atribuye controlar solamente la zona ale­daña a las playas de acarreo para maximizar sus beneficios.

Para el ex legislador de la Coalición Cívica Sergio Abrevaya, la larga prórroga que recibieron ambas firmas constituye “la esta­fa más grande que haya sufrido la Ciudad”.

“En 2005, a raíz de una denun­cia que presentó el defensor del Pueblo Antonio Cartañá, una jue­za le ordenó al gobierno de Ibarra convocar a una nueva licitación. El resultado fue que no se presentó nadie más. Llevan 20 años pagan­do lo que se les canta, y no hay fundamento jurídico que ampa­re esta situación irregular. ¿Cómo hacen? Sencillamente han demos­trado una capacidad de lobby fa­bulosa.” Sin embargo, ambas es­tán habilitadas para participar de la nueva licitación para prestar el servicio en sendas zonas. Al me­nos, formalmente. “No se les pue­de negar que participen, salvo que hubiera juicio del Estado contra ellas. Para peor, el único juicio que sigue vigente es por un reclamo de las empresas hacia el Estado”.

Abrevaya –que preside el Con­sejo Económico y Social porteño– es el autor de la ley que permite el estacionamiento a la izquierda en calles secundarias e impulsó en su momento un proyecto de estati­zación del sistema. De todos mo­dos, no ve con malos ojos el cam­bio que se quiere implementar. “Estoy de acuerdo con arancelar el estacionamiento en el micro y macrocentro, y en centralidades del resto de la ciudad, como pueden ser Coronel Díaz y Santa Fe, Cabildo y Juramento o Nazca y Rivadavia; pero no en la calles interiores de los barrios. El mayor déficit de estacionamiento está justamente en los barrios. Se ma­nifiesta en el hecho de que una cochera te puede salir lo mismo en Barracas que en Palermo.”



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