Vivir sin servicio básicos.

BARRIO.
Noticias.
En el barrio La Carbonilla, una franja de terrenos pegada a las vías del San Martín, a 100 metros de la estación Paternal, la necesidad cala hondo, publica el Diario Crónica. Sin cloacas y rodeados de basura, el gobierno de Mauricio Macri no materializó ni un centavo para mejorar las condiciones de los vecinos.
Via de tren , estación Paternal.   
Compartir



Promociones
Más+

Destacadas
Más+


17/6/13

Rodeados de basura, sin cloacas ni gas, con poca agua y con un tendido eléctrico más que precario. Así sobreviven unas 500 familias en el barrio La Carbonilla, una franja de terrenos ferroviarios pegada a las vías del San Martín, a 100 metros de la estación Paternal. A pesar de que un fallo de la jueza Elena Liberatori insta al gobierno porteño a que provea los servicios básicos y de que la Legislatura local destinó con ese fin 2,5 millones de pesos del presupuesto 2012, la gestión PRO no materializó ni un centavo para mejorar las condiciones de los vecinos.

Son las 15 del viernes y en Capital se sienten los primeros fríos del invierno. Unos 10 grados perforan la ropa como cuchillos, pero en La Carbonilla la temperatura es todavía más cruel. Un galpón de acopio y embolsamiento de carbón que todavía funciona en el centro de la franja le dio el nombre al barrio. Delimitado por las vías del tren y las calles Trelles y Añasco por un lado, y Alvarez Jonte y Espinoza por el otro, el lugar pasó de ser un asentamiento de cartoneros, hace aproximadamente dos décadas atrás, a un barrio donde viven unas 4.000 personas.

Sin embargo, en todo este tiempo el gobierno de la ciu- dad nunca atendió las mínimas necesidades. Eso es lo que denuncia desde que llegó a La Carbonilla Gladys Yapura, referente clave para hablar sobre el barrio: “Nosotros queremos pagar y tener servicios como cualquier vecino, pero no nos quieren dar el tendido eléctrico. No entran a sacar la basura y hay vidrios y deshechos por todos lados con los que los chicos se pueden lastimar. No tenemos cloacas. Entonces, los más viejos hicimos unos pozos y de vez en cuando juntamos plata entre to- dos y pagamos un camión atmosférico. Pero muchos todavía hacen sus necesidades en baldes”.

El 25 de abril, Máximo Gutiérrez se levantó temprano. Fue al baño, agarró el tacho y, como todas las mañanas, lo fue a descargar del otro lado de las vías. Antes de que pudiera volver, un tren que iba hacia la estación Paternal le pasó por encima. Gutiérrez tenía 65 años, era obrero de la construcción y su muerte se transformó en el símbolo del abandono estatal.

Ahora, gracias a la intervención de organizaciones sociales y políticas como Unidos y Organizados (ver recuadro), los vecinos comenzaron a construir el sistema cloacal. Gabriel Salomón, dirigente de esa agrupación, contó a “Crónica” que “el gobierno nacional aportó los caños para las cloacas y los demás materiales, y los vecinos pusieron la mano de obra”. Salomón calculó que “dentro de dos o tres meses ya van a estar listas las cloacas”. A pesar del esfuerzo del ba- rrio, lo cierto es que desde agosto de 2012 el gobierno de la ciudad incumple un fallo de la jueza Liberatori.

En el dictamen, la magistrada remarca que la administración local debe hacerse cargo de la pavimentación y de la instalación de los servicios luz, agua y gas, así como también de la recolección de residuos y la desinfección y desratización del lugar.

Además, ordenó la realización de un censo y la activa- ción de una mesa de trabajo conjunto entre los vecinos y el gobierno porteño. Al menos, hasta ahora, una recorrida breve por el barrio alcanza para darse cuenta de que nada de eso se cumplió



Más+

.